Google deberá indemnizar a un empresario argentino que fue agraviado en un blog

En un momento delicado en lo que respecta a la libertad de expresión y censura en Internet, una jueza argentina emitió un fallo polémico en el cual, a pesar de que la justificación sobre el perjuicio es real y válida, la condena a las herramientas utilizadas en Internet y el argumento sobre el derecho a la integridad de una persona podrían generar un debate más allá del fallo.

Todo comenzó con un blog, donde E.C.B. (iniciales del nombre del damnificado), gerente general de una empresa de viajes era, según su denuncia, injuriado y agraviado con comentarios ofensivos. El blog, creado en 2008, se titulaba “Consejos para sortear la crisis: soy E.C.B., les dejo algunos consejos útiles para los empresarios y sus lamebotas (como yo) en estos tiempos que corren”, junto a una foto del gerente.

Dentro de los contenidos, los consejos del gerente hacían referencia a su accionar en la empresa, pero de forma irónica. Entre estos consejos se podía leer “despedir la mayor cantidad de gente posible”, “apagar el aire acondicionado de los sectores de la empresa donde no haya gente importante” y “amontonar a todos los empleaduchos que se pueda en una misma oficina”. Luego de varios intentos fallidos de eliminar el sitio, la víctima inició una demanda civil por daños y perjuicios contra Google, propietaria del servicio de alojamiento del blog, por sentirse agraviado en lo personal y laboral.

La Justicia argentina resolvió que Google deberá indemnizar a este ejecutivo por los contenidos del sitio alojado en Blogspot. E.C.B. intentó denunciar varias veces para que se bloqueara o eliminara dicho blog, e incluso había llegado a la Justicia, desde donde habían ordenado eliminar el sitio de los resultados de búsquedas.

El argumento de la resolución de la jueza civil en primera instancia, Graciela Amabile Cibils, se basó en realizar fuertes críticas al anonimato en Internet y la responsabilidad, acusando a Google de no controlar que las personas sean injuriadas en Internet.

“No se trata de prohibir las actividades de las páginas que posibilitan el anonimato, sino de imponer la responsabilidad del organizador de ellas”, destacó la jueza en su fallo y agregó que “el deber de identificar a los usuarios es esencial para no convertir a la red en un espacio para la conducta dañosa impune, ya que el derecho a expresarse está limitado por el respecto de los derechos y la reputación de los demás”.

Con respecto al buscador, la jueza advierte que Google es quien ha desnaturalizado el derecho de expresión al frustrar la posibilidad de identificación de quien traspasa los límites del derecho”. El fallo también se refiere a las injurias como “una afrenta al honor susceptible de ser indemnizada”.

El abogado del empresario apoyó este fallo y lo consideró “saludable” porque será una plataforma para “proteger a todos aquellos que se consideran agraviados por contenidos publicados en Internet, y le impone el deber de reparar el perjuicio ocasionado a quien se encuentra en mejores condiciones de evitar que el daño se produzca, que resulta ser el organizador o propietario del sitio web”.

La duda que surge de esta historia es, ¿de ahora en más cualquier persona que se sienta agraviada por un contenido en Internet y no pueda borrarlo, o no sea atendida por los responsables de la plataforma donde se publicaron esas ofensas, puede ser avalado por la ley?

Google no hizo comentarios sobre este fallo ya que, según su vocero para Latinoamérica, no hacen declaraciones con un proceso judicial en marcha. Sólo aclaró que no es una sentencia definitiva sino una primera instancia, la cual será apelada.

Vía: Fayer Wayer

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