OpenLeaks anuncia su lanzamiento tras 8 meses enfrentándose a 3.000 hackers para comprobar su resistencia

A principios de diciembre del año pasado se anunció el inminente lanzamiento de OpenLeaks, una alternativa a WikiLeaks creado por ex-miembros de la organización con la figura de Daniel Domscheit a la cabeza (ex-portavoz de WikiLeaks). Por aquel entonces se anunció un modelo similar en su origen al formado por Assange aunque con algunas diferencias. Se intentaría evitar el acoso de los gobiernos e invertir la pirámide interna que tenía Assange como jefe de todo por una más igualitaria, una organización “democráticamente gobernada por todos sus miembros, en lugar de limitarse a un grupo o individuo”. Sus tres directrices eran:

  • Anonimato total de los miembros
  • No se publicará información directamente, se cederá a los distintos medios para que estos los analicen y los distribuyan.
  • Su web será un vínculo entre público e informantes
En el fondo se hablaba de una especie de agencia al uso con la salvedad de la información que se manejaba, en este caso cables y filtraciones relevantes para la sociedad. La idea era quizá lo mejor de todo, ya que OpenLeaks buscaba que la información fuera lo único relevante. La organización es sólo el hilo conductor.

A finales de enero de este año iniciaron lo que parecían las primeras pruebas, una “fase alpha” junto a un vídeo que nos mostraba cómo iba a funcionar el sitio:


Desde la organización también fue el momento en el que ampliaron la información sobre el día a día de OpenLeaks con un comunicado:

“No aceptamos ni publicamos documentos sobre nuestra propia plataforma, sino que creamos varios “dropbox’ digitales para la comunidad. cada uno de ellos será específico de los miembros para que se pueda proporcionar un ambiente seguro y de confianza en la fuga de los cables para los denunciantes.

Nosotros apoyamos plenamente los objetivos declarados por WikiLeaks y les deseamos éxitos, pero OpenLeaks es un proyecto independiente. No una mejora o un sustituto, tampoco un competidor, sino más bien un proyecto complementario que proporciona capacidades distintas de las que WikiLeaks ofrece.”

Después de tanta información, nada. Pasaron varios meses y la gran mayoría se olvidó de un proyecto que parecía caído hasta hace escasas horas. Durante la conferencia de hackers Chaos C.C en Alemania. Ese ha sido el lugar elegido por Domscheit-Berg para iniciar por fin el proyecto. Serán cuatro días de prueba públicas desde la conferencia.

Una prueba de contacto en asociación con cuatro periódicos europeos más un grupo que hará las funciones de recibir los documentos que las fuentes les envíen de forma anónima.

Lo más interesante viene ahora, y es que Domscheit-Berg realiza el lanzamiento en una conferencia de hackers porque precisamente busca comprobar la seguridad del mismo. OpenLeaks abre el telón ante 3.000 hackers que deberán intentar encontrar las vulnerabilidades del sitio y penetrar en los cables de las fuentes. El fin no es otro que aseverar esa seguridad que manifiesta Domscheit-Berg y la de que sea la propia comunidad hacker la que lo certifique, y en el caso de encontrar fallos, ayudar a subsanarlos. Para Domscheit-Berg:

“Lo más importante es estar seguro de que aquellos que utilicen el sistema no se vean comprometidos. Los denunciantes siempre son los que asumen los riegos y ellos son los que salen mal parados si algo saliera mal, así que es tremendamente importante la seguridad.”

Tras finalizar estos cuatro días y ver los resultados, desde OpenLeaks no se ponen fecha de salida oficial. Habrá que esperar quizá unos meses más, pero lo que sí es cierto es que se trata de una alternativa a WikiLeaks que no busca protagonismo ni quitárselo a la propia organización de Assange.

Vía: ALT1040

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