Estados Unidos iniciará una demanda por la descarga de BitTorrent contra 23.000 usuarios

Las presiones por erradicar el uso ilícito del intercambio de archivos en Estados Unidos darán comienzo a una histórica demanda en el país contra al menos 23 mil usuarios que supuestamente han compartido material protegido con derechos de autor. Nos encontraríamos así ante el caso más grande por número, todos ellos acusados del mismo delito: compartir y descargar la película de Stallone The Expendables durante 2010. Aún así, lo más grave es la resolución que se le está dando a este tipo de casos, un lucrativo negocio que “engorda” las arcas de los defensores del copyright sin pasar finalmente por juicio.

El propio juez federal ha dado vía libre para que varios grupos asociados en la defensa del copyright citen a los proveedores de servicios en la red para que “localicen” la identidad de cada uno de estos usuarios. El procedimiento a seguir en este caso sería una carta de los grupos de presión a los proveedores (previamente aprobada por el juez). Acto seguido, los proveedores localizan y llaman a los titulares de las cuentas haciéndoles saber que sus datos han sido entregados a los grupos de presión por motivos judiciales. Finalmente, con los datos de cada usuario, los demandantes pueden comenzar con las acciones legales.

Se da el caso de que este tipo de prácticas comenzaron el año pasado en Estados Unidos. Pleitos que, aunque nunca habían llegado al elevado número de la que nos ocupa hoy, sí que eran demandas colectivas a varios usuarios. Actualmente existen en Estados Unidos hasta 140.000 litigios por el mismo motivo, en la mayoría de los casos por la descarga de porno con copyright y películas de Hollywood.

El método, un claro atentado contra la privacidad del usuario, no está exento de polémica por la propia resolución que se le ha dado a la mayoría de los casos hasta ahora. De llevarse a juicio, las leyes estadounidenses permiten llevar la demanda por infracción del copyright hasta los 150.000 dólares por usuario. Para cerrar y dar “carpetazo” a muchos de las demandas, los grupos de presión ofrecen una “vía rápida”, un pago (no menos de 3.000 dólares) como solución que acelera y elimina el juicio. Es decir, se le da la oportunidad al demandado a que pague, sin siquiera juicio, a cambio de no llevar las acciones ante el tribunal.

Si tenemos en cuenta que la gran mayoría de estas demandas se realizan a usuarios o ciudadanos “normales” que no desean iniciar el costoso proceso judicial, tenemos delante una lucrativa forma de ganar dinero por parte de sociedades y grupos de presión sin vía legal de por medio. Un atropello mayúsculo en el que actualmente se está incurriendo en Estados Unidos y que promete llegar a cifras astronómicas con la llegada de esta última e “histórica” demanda colectiva.

Vía: ALT1040

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