El anuncio de campaña más polémico de la historia

Así calificó el New York Times en su edición del 25 de octubre de 1964 el comercial para la NBC, emitido una sola vez, con motivo de la campaña presidencial de 1964 entre Lyndon B. Johnson y Barry Goldwater. Sin alusiones directas ni imputaciones veladas, el anuncio utilizó el miedo escénico para conturbar a medio país mientras la otra mitad acusaba. Un clásico ejemplo académico de la política del miedo en tiempos de crisis y sus consecuencias mediáticas:


Lunes 7 de Septiembre de 1964. La NBC programa la película David y Betsabé en su histórica sección The NBC Monday Movie. En su primera pausa (9:55 GMT) emite el anuncio completo, bautizado como Daisy Girl” o Peace, Little Girl, en el que a la postre sería su primer y último pase, con una audiencia de más de 40 millones de espectadores. El spot estaba destinado a reforzar la percepción pro-nuclear y temerario-belicista que se tenía del candidato republicano, el senador Barry Goldwater, para quién Lyndon B. Johnson reservaba una imagen de desconfianza e incapacidad para gobernar el difícil dedo nuclear.

“Me estremezco al pensar qué pasaría si el Señor Barry Goldwater hubiera ganado. Es un hombre que ha tenido dos crisis nerviosas importantes (*). No es, en absoluto, un compañero de trabajo equilibrado y fiable.” Presidente Lyndon B. Johnson
(*) en referencia a dos episodios o crisis nerviosas que tuvo en su juventud

“Los hogares de América están horrorizados y la inteligencia de los americanos ha sido insultada por una televisión que hace publicidad amenazando a todos con el fin del mundo a menos que los sabios partidarios de Lyndon hagan la nación enteramente suya. No estoy preocupado por saber que dedo estará en el botón (nuclear) de los Estados Unidos, estoy preocupado por la picazón del dedo en el botón de Moscú […]” Senador Barry M. Goldwater

Lyndon B. Johnson durante la campaña electoral de 1964
La simpleza del mensaje no dejaba beneficio a la duda. Las certezas se presuponían ya que “el fin del mundo” no era un concepto tan abstracto para la sociedad norteamericana, apenas dos años después de la crisis de los misiles de Cuba y dentro de los tres años de la ídem de Berlín (cuando John F. Kennedy alentó a la nación sobre la importancia de la defensa civil ante el temor nuclear).

Lyndon B. Johnson asumió el cargo de presidente tras el magnicidio de Kennedy en el avión que trasladaba los restos de Dallas. Ya durante su mandato heredado estuvo trabajando por legitimarse ante el electorado. Para ello preparó desde un principio su asalto “legal” a la presidencia reclutando a los mejores asesores.

Para la campaña electoral contó con la colaboración pagada de la aún prestigiosa agencia Doyle Dane Bernbach (DDB), de la mano de Tony Schwartz, uno de los gurús creativos más importantes de la historia de la TV norteamericana. Con el mejor equipo del país ya sólo era necesario buscar una buena idea que trabajar. El spot era y sigue siendo una obra maestra de la manipulación, la yuxtaposición lúdica de la inocencia infantil con el protocolo temerario y el horror de la guerra. Pero, ¿cuál fue el punto de partida?

Senador Barry Goldwater durante la campaña electoral de 1964
El 24 de octubre de 1963, en Hartford, Connecticut, el Washington Post informó de que el senador Barry Goldwater había defendido en una conferencia de prensa que los comandantes de la OTAN en Europa debían tener la facultad de utilizar armas nucleares tácticas para casos de emergencia. En mayo de ese mismo año, en una entrevista para la ABC, el senador apoyó la posibilidad de utilizar armas atómicas de bajo rendimiento en Vietnam para desfoliar el casquete vegetal y así visualizar mejor al enemigo. Ya en primavera de 1964, una entrevista a la mujer de Barry Goldwater en la revista Good Housekeeping desveló inocentemente la existencia de dos ataques nerviosos de consideración que el senador sufrió en su juventud cuando era responsable de la estresante empresa familiar. La imagen ya estaba creada. Sólo había que encontrar una fórmula visual y sencilla para potenciarla.

La campaña fue tan polémica como efectiva. Tras formular los republicanos una queja formal e inmediata al comité electoral norteamericano, los demócratas retiraron el anuncio de televisión, pero el impacto mediático había sido tan alto que todas las emisoras estaban ya debatiendo y polemizando con el controvertido spot y sin coste alguno para los fondos de campaña del futuro presidente. Las urnas se llenaron de miedo: 61,1% contra apenas un 38,5% del electorado republicano.

Como siempre, en los más importantes pasajes de la historia norteamericana, Los Simpson se hicieron eco del anuncio en el episodio La última carcajada de Bob Patiño, cuando Maggie Simpson, deshojando la margarita a modo de Daisy Girl, da paso a un hongo nuclear que, en este caso, resulta ser una minúscula bocanada de humo (ampliado) resultante de un fallo de la supuesta bomba.

Vía: Foro Cualquiera

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