Estados Unidos bloquea las visitas oficiales a Bradley Manning de Amnistía Internacional

La situación del soldado Bradley Manning, bajo arresto en la base naval de Quantico por la supuesta fuga de cables a WikiLeaks, empeora con el último bloqueo al que ha sido objeto. En un movimiento sin precedentes, gobierno y marinos de la base de Quantico han prohibido en las últimas horas las visitas oficiales del representante del soldado Dennis Kicinich, Amnistía Internacional y una organización contra las torturas de la ONU.

El motivo, tal y como apunta su abogado, no es otro que las diferencias que existen entre las visitas oficiales y las visitas autorizadas. Las primeras eliminan la vigilancia de las visitas, por lo tanto no se encuentra nadie delante para censurar o prohibir las conversaciones o los datos que se recibe, no existe supervisión. Las visitas autorizadas en cambio están sujetas a una vigilancia completa de principio a fin, se graba el contenido de la misma, todo lo que se dice.

El abogado también indica que claramente se intenta evitar sacar a la luz todo aquello que se “sale de la investigación” en curso:

“No se permiten visitas oficiales porque dicen que estas personas no se encuentran ni llevan a cabo ‘negocios oficiales con el gobierno’. Kucinich intentaba inspeccionar las condiciones de reclusión de Manning”.

La organización de la ONU por su parte ya ha emitido un comunicado para abrir una investigación sobre la detención de Manning y la prohibición a recibir visitas oficiales.

Para acabar, les dejo la transcripción de una carta del reconocido profesor de Harvard Yochai Benkler. Una carta colgada en New Yorker Books dirigida al gobierno, una carta por otro lado, que creo que refleja el sentir de la mayoría de nosotros:

“... la suma del tratamiento que ha sido ampliamente reportado por los medios es una violación de la prohibición de la Octava Enmienda un castigo cruel e inusual. Se debe garantizar la Quinta Enmienda en contra de la pena sin juicio. De continuar, puede constituir una violación de la ley penal contra la tortura, definida como, entre otras cosas, ‘la administración o la aplicación de (...) los procedimientos calculados para perturbar profundamente los sentidos o la personalidad’.

... la administración no ha presentado pruebas de que el tratamiento de Manning refleje una preocupación por su propia seguridad o la de otros presos. A menos que y hasta que lo haga así, no es sólo una inferencia razonable: este patrón de tratos degradantes objetivos ya sea para disuadir a los denunciantes en el futuro, o para obligar a Manning a implicar a Wikileaks y su fundador Julian Assange en una conspiración, o ambos.

... si Manning es culpable de un delito, que sea juzgado, condenado y castigado conforme a la ley. Sin embargo, su tratamiento debe ser coherente con la Constitución y la Declaración de Derechos. No hay excusa para su castigo preventivo degradante e inhumano. Como dijo el jefe del Departamento de Estado, PJ Crowley, es ‘contraproducente y estúpido’. Sin embargo, Crowley se ha visto obligado a dimitir por decir la pura verdad. 

El presidente Obama fue una vez profesor de derecho constitucional y entró en el escenario nacional como un líder moral elocuente. La cuestión ahora, sin embargo, es si su conducta como comandante en jefe cumple las normas básicas de la decencia. Él no debe limitarse a afirmar que el confinamiento de Manning es ‘apropiado y cumple con nuestras normas básicas’, como lo hizo recientemente. Se debe exigir al Pentágono transparencia para documentar los motivos de sus acciones extraordinarias y que se ponga fin inmediatamente a todos aquellos que no pueden soportar la luz del día.”

Vía: ALT1040

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