¡Felices 25 años, NES!


El 18 de octubre de 1985, una compañía japonesa llamada Nintendo lanzó sin mucha fanfarria en Nueva York una cantidad limitada de un aparato que se enchufaba a la TV y que se llamaba simplemente Nintendo Entertainment System” (NES). Nada hacía sospechar entonces que se convertiría en la plataforma de videojuegos más influyente del planeta y crearía el espacio para un nuevo mercado de consolas.

En ese momento, la industria del videojuego estaba tambaleándose. Las máquinas de Atari y Mattel habían alcanzado la cima, pero no habían podido mantenerse ahí y en ese instante colapsaban espectacularmente.

Los vendedores no querían saber nada de juegos electrónicos. El futuro, decían las empresas entonces, estaba en el PC. ¿Por qué deberían confiar entonces en esta pequeña empresita, que además era extranjera?

Una empresa testaruda

Pero el presidente de Nintendo en ese momento, Hiroshi Yamauchi, creía firmemente en el NES y sus características. El equipo ya había sido un éxito en Japón, donde se vendía bajo el nombre de Famicom. Así que Yamauchi desafió a todo el mundo y lanzó su producto en el mercado más difícil de todos: Nueva York. Si podía venderlo ahí, podría venderlo en cualquier parte.

Sin embargo, las tiendas no querían tener en sus estantes a los Nintendo, así que el gerente para Estados Unidos de la empresa, Minoru Arakawa, le dijo a los vendedores que les entregaría el producto, las pantallas para mostrarlo y todo lo necesario, y que ellos sólo tendrían que pagar por las unidades que vendieran. Si había unidades que no vendían, las podían devolver a la compañía.

Aún con esta propuesta que implicaba cero riesgos, sólo unos pocos aceptaron vender los NES. Sabiendo que era una apuesta difícil, Nintendo intentó diferenciarse en su campaña de marketing de las consolas comunes que usaban controles (aún cuando la mayoría de los juegos de NES los requerían) y se enfocó en mostrar dos de los accesorios que había lanzado en la versión japonesa de la consola en su campaña de marketing.


Se trataba de la pistola que se usaba para jugar Duck Hunt (donde cazas patos) y R.O.B., un pequeño robot de juguete que giraba y sonaba, y recibía órdenes de la TV.

R.O.B.
El mensaje era que esto era muchísimo más avanzado que Atari, con robot y todo.

Nintendo lanzó 17 juegos, entre los que se contaban Duck Hunt, Gyromite, Donkey Kong Jr. Math, Tennis y Ice Climber, entre otros. Sin embargo, no estaba la carta del triunfo: Super Mario Bros, que aunque ya estaba disponible en Japón, no tenía versión para Estados Unidos.

Nintendo vendió 50.000 unidades esa temporada, la mitad de lo que había fabricado. Y aunque no se convirtió en un exitazo inmediato, la venta fue suficiente para convencer a Arakawa de que el producto era viable. A principios de 1986 la consola estaba a la venta en Los Ángeles, Chicago y San Francisco.

A finales de ese año, la NES ya estaba en todo el país, con Mario incluido y a la cabeza de la conquista. De ahí en adelante, Nintendo fue imparable, convirtiéndose en una de las empresas más grandes de Japón e impulsando continuamente la innovación en el mundo de los videojuegos (aunque la competencia hoy está más difícil que antes).

Vía: Fayer Wayer

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