Asi le contesto Nintendo a Microsoft cuando la quizo comprar

Hiroshi Yamauchi, ex presidente de Nintendo Corporation, fué el tercer presidente que la empresa tuvo en su historia, y hasta el momento el más importante.

Cuando asumió su cargo en 1949, tomó en sus manos una empresa que fabricaba naipes y otros juguetes de menor importancia, y cuando cedió el mando en el año 2002 a Satoru Iwata, le entregó una de las marcas más conocidas del mundo y una empresa que aunque ya no es lider en consolas como durante los 80 y 90, sigue ganando plata en su negocio.

Hay una anécdota memorable que Yamauchi contó en una entrevista a la revista Wired.

A principios del presente siglo, Nintendo estaba en una posición bastante desfavorable. Había gastado un dineral en desarrollar la Nintendo Gamecube y la consola no había tenido el éxito de ventas esperado, por lo que Nintendo no logró recuperar la inversión y financieramente estaba por las cuerdas.

En ese momento, Microsoft vió la oportunidad de comprar Nintendo. Ofrecieron una cantidad más que justa y, confiados como estaban en que Nintendo aceptaría, se juntaron como quien dice para firmar y listo, y fue el mismísimo Steve Ballmer (un tipo calvo e histérico que ahora es CEO de Microsoft).

Para Yamauchi, vender la empresa en la que trabajó toda su vida ya era malo. Pero... venderla a los gringos? Eso era como volver a sufrir la derrota de la Segunda Guerra Mundial. Y en eso pensaba en la reunión mientras veía que la actitud de Ballmer y sus acompañantes era condescendiente, con un ligero aire de superioridad. Y entonces no aguantó más y dijo en voz alta (en japones):

“Hey Ballmer, ¿porqué no me chupas mis bolas amarillas?”

El traductor no quiso traducirlo y empezó a tartamudear. Ballmer puso una sonrisa idiota pensando que era una joda y entonces Yamauchi se puso de pié, hizo eco con las manos para amplificar el sonido y le dijo lentamente en un perfecto y modulado inglés:

“Hey, Ballmer, why don't you suck my yellow balls?”

Ballmer y los otros ejecutivos de Microsoft se quedaron sin habla. Se pusieron pálidos y luego se retiraron de la reunión. Así fué como Yamauchi evitó que Microsoft los comprara.

Cuando se jubiló, lo que le tocaba por concepto de vacaciones atrasadas, gratificación legal, finiquito, etc, alcanzaba los 14 millones de dólares. Yamauchi dijo que se lo quedaran, que la empresa seguro podría usar esa plata mejor que él.

Vía: Taringa

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