La FCC decide terminar ronda de conversaciones por neutralidad

Como todos saben, ayer se difundió un rumor (basado en un reportaje del New York Times) que indicaba un acuerdo secreto entre Google y Verizon para crear un servicio premium a través del cual los generadores de contenido podrían pagar a los ISP para que su tráfico tuviese prioridad.

Con el correr de las horas, Google desmintió la información diciendo que jamás habían conversado con Verizon. Verizon a su vez salió a decir que sí habían conversado pero el acuerdo no era como lo describió el NY Times. Al final, la consecuencia de esta turbulencia fue la decisión de la FCC de terminar con el grupo de discusión que buscaba un acuerdo de neutralidad.

La FCC llevaba meses en conversaciones con los principales generadores de contenido y tráfico (Google, Ebay, Skype, etc) y las compañías de internet, telefonía y cable (AT&T, Verizon, Comcast, entre otras). La idea era lograr consenso entre los participantes para generar un compromiso de neutralidad en Internet, que impidiera a los operadores discriminar entre el tráfico que circulaba por sus redes. Ya que la Corte Federal de Apelaciones determinó que la FCC no tiene la potestad para obligar a los actores a comportarse de cierta manera, no quedaba otra que negociar por las buenas.

Ahora, al parecer, decidieron que por haber juntado a esos importantes actores en la misma sala de reuniones, les salió el tiro por la culata y favorecieron acuerdos “descolgados”. Por algo dicen que Dios los crea y el diablo los junta.

Ahora bien, pese a que Google y Verizon no han transparentado el tenor de sus conversaciones, tal parece que la verdad se encuentra en el punto medio. Entre ambos están diseñando un documento que en su opinión servirá como piedra angular para construir un marco regulatorio que haga su camino hasta el Congreso. Ese acuerdo con una alta probabilidad será presentado como un gran esfuerzo conjunto en pro de la neutralidad pero hay que examinarlo con pinzas.

Examinarlo con pinzas primero porque si la FCC da por terminadas las conversaciones significa que no ve con buenos ojos este esfuerzo paralelo. Al decir de Eddie Lazard, jefe de gabinete de la FCC:

“Terminamos esta ronda de conversaciones. Ha sido productiva en muchos frentes, pero no ha generado un marco robusto para preservar la apertura y libertad de la internet, uno que impulse la innovación, inversión, libertad de expresión y libertad del consumidor para elegir. Las opciones siguen en la mesa y seguiremos escuchando aportes en este sujeto vital.”

En segundo lugar, los ISP han defendido insistentemente su postura argumentando que la neutralidad los perjudica. Ellos dicen que han hecho fuertes inversiones para mejorar la capacidad instalada de banda ancha. Impulsar ahora un marco regulatorio que les impida amortizar su inversión cobrando por un servicio premium sería para ellos una puñalada por la espalda. Adicionalmente, argumentan que al no limitar ciertas aplicaciones que consumen mucho ancho de banda perjudican la experiencia de navegación del resto de los abonados.

Aparentemente, aunque no vamos a poner las manos al fuego por ello, el documento que están elaborando Verizon con Google (que no es un acuerdo exclusivo para ambos sino que pretende extenderse a toda la industria) contiene aspectos que defienden la neutralidad, que mientras se trate de material legal, los ISP no pueden discriminar ni bloquear acceso a ningún sitio ni ningún tipo de tráfico en la Internet abierta. Esto último no correría para las redes móviles que tienen un ancho de banda mucho más escaso. Pero, adicionalmente, sí podrían cobrar una tarifa premium a ciertos servicios para los cuales la velocidad y latencia es crucial: medicina online, juegos online y video web. Esto se manejaría con una especie de Internet paralela, lo cual es simplemente una manera disimulada de crear dos clases sociales en Internet: la pagada y el perraje. La diferencia es que están segregadas una de la otra, pero eso no cambia el espíritu del cobro premium.

Contrariamente a lo que podría pensarse, las organizaciones de derechos del consumidor no lamentan el fin de las conversaciones sino que las celebran. Para ellos, la idea partió mal desde el momento en que los actores de la industria se reunieron a conversar a puerta cerrada. Según el grupo Free Press, cuando se buscan acuerdos entre cuatro paredes los intereses del consumidor pasan a segundo plano.

Vía: Fayer Wayer

0 comentarios:

Publicar un comentario