Google y Verizon amenazarían el principio de la neutralidad (actualizada)

El gigante de las búsquedas, la publicidad online y otras cosas, se juntó a hablar con Verizon, una de las mayores empresas de telecomunicaciones de los Estados Unidos que las oficia de operador de telefonía celular, ISP y otros negocios.

Como fruto de sus conversaciones, al decir del New York Times, habrían iniciado conversaciones conducentes a que Google pague a Verizon una tarifa mensual para que el ISP le diera prioridad a sus contenidos (por ejemplo a Youtube), lo cual es justo lo contrario al espíritu de la Neutralidad en Internet.

¿Neutralidad?

El concepto de la Neutralidad en Internet es una idea tan manoseada y distorsionada que cada país, o mejor dicho cada internauta entiende algo distinto cuando lo escucha. Es como hablar de la Web 2.0, los laterales volantes, el efecto invernadero y la decadencia de occidente. Todos tienen una noción de lo que es, pero dependiendo de quién te lo cuente puedes escuchar una versión distinta.

Para algunos la neutralidad es la obligación de los ISP de transparentar la velocidad efectiva de conexión de sus abonados. Para otros es un impedimento que prohibe a esas empresas aplicar traffic shaping o bloquear puertos para combatir ciertas aplicaciones, y para algunos incluso implica que las empresas no pueden pronunciarse sobre la legalidad o ilegalidad de los contenidos que descargan los abonados (lo cual causa horror a la RIAA y la MPAA). En Chile el tema está un poco más claro ahora que se aprobó una ley de Neutralidad, pero esa ley es sólo nuestra interpretación local y no condiciona el enfoque que adopten otros países.

¿Por qué comentamos esto? Sucede que en su origen, más allá de todas las interpretaciones antes expuestas, el concepto de neutralidad apuntaba a que los ISP nunca debieran discriminar entre sitios a la hora de servir los contenidos a sus clientes. Que no importara si el abonado visitaba CNN o una página en Wordpress, para impedir que la Internet se convirtiera en feudo de los que pudieran pagar por mejores velocidades ni dejara fuera a los que no pudieran hacerlo.

Discriminación

El origen y el éxito de la Web 2.0, o en términos generales de la masificación de la participación popular en internet, radica justamente en que cualquiera puede escribir. No sólo escribir cuatro líneas en Twitter o actualizar su status en Facebook, sino que cualquiera puede abrir un blog de política, si quiere, y hablar con una voz que suene tan fuerte como la portada de los diarios o el noticiario de un canal privado. A lo mejor tendrá menos visitantes, pero a los pocos visitantes que reciba su sitio, sus ideas les llegarán tan claras como llegarían las del gobierno, la oposición o los opinólogos más importantes.

Actualmente no cualquiera puede financiar la autopublicación de un libro, y no cualquiera logra que una editorial publique su trabajo. No cualquiera logra aparecer en el diario denunciando un problema. No cualquiera es invitado a la TV para consultarle un tema. Con la web actual, esa barrera de entrada se ha derribado y el que realmente tiene ganas de hacerlo, puede hablar casi sin intermediarios. Pues bien, un acuerdo mediante el cual algunas empresas puedan pagar para que sus contenidos descarguen más rápido, es volver a erigir esa muralla.

¿Qué opina la FCC al respecto? Aunque el organismo y su mandamás, Julius Genachowski, han abogado firmemente por el principio de la neutralidad, la última decisión de la Corte Federal de Apelaciones en el caso Comcast los dejó atados de manos, incapacitados para decirle a los ISP cómo administrar su servicio. Aunque la FCC ha presentado algunas mociones en el congreso para que un cambio regulatorio les otorgue más atribuciones, ha sido recibido con frialdad por los parlamentarios, tal vez porque el lobby de los ISP y las empresas de contenido es demasiado fuerte.

Ya que no puede obligar a las empresas a actuar según sus ideales, se está llevando a cabo una especie de mesa redonda que incluye a los ISP y a los grandes generadores de contenido y tráfico: Google, Ebay, los diarios, etc, para llegar a un acuerdo de autorregulación. Aunque según la FCC las conversaciones siguen, y tanto Google como Verizon siguen incorporados en ellas, los organismos de defensa del consumidor prácticamente han asumido que la FCC no podrá impedir el acuerdo entre ambos.

Un comunicado conjunto de las organizaciones Public Knowledge, New America Foundation, Media Access Project y Free Press abre los fuegos diciendo:

Como los mayores grupos de defensa de los intereses del público en Washington en relación a una Internet abierta, estamos unidos en nuestra consternación ante un acuerdo supuestamente alcanzado entre Verizon y Google. Es inverosímil e inapropiado que dos grandes compañías decidan el futuro de Internet, y cómo internet funcionará para millones de usuarios.

Tal como ven, todavía se habla de un “supuesto acuerdo”. Las partes involucradas no han salido a comentar, confirmar ni desmentir, pero la prensa especializada parece estar de acuerdo en que ha ocurrido lo que alguna vez iba a ocurrir: los intereses comerciales de Google se contraponen al interés público. En la disyuntiva, al parecer la gran G ha optado por lo primero.

Updates

Tanto Google como Verizon han salido a desmentir lo aparecido en el New York Times. Por un lado, Google señala en Twitter que el periódico se equivoca, y que no hay tenido conversaciones con Verizon acerca de pago por tráfico, afirmando de paso que siguen comprometidos con una Internet abierta.


Por su parte, Verizon afirma que:

“El New York Times malinterpreta nuestros propósitos. Nuestra meta es lograr una política marco de Internet que asegure abertura y confiabilidad, que incorpore autoridad de la FCC y mantenga la inversión y la innovación. Es incorrecto sugerir que esto es un arreglo de negocios entre empresas.”

Bueno, por un lado Google desmiente las conversaciones, mientras Verizon las admite pero niega que tuvieran el objetivo que el NY Times presentó. A la luz de esto dan ganas de pensar que todo ha sido una falsa alarma o mejor aún, que Google y Verizon van a echar pie atrás ante la furibunda respuesta de la opinión pública.

Vía: Fayer Wayer

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