El Pentágono exige a WikiLeaks entregar los documentos sobre Afganistán

La última bomba de WikiLeaks fue filtrar muchisimos documentos confidenciales referentes a la guerra en Afganistán, que no dejan muy bien a los esfuerzos estadounidenses para combatir al Talibán y Al Qaeda en ese país. WikiLeaks todavía tiene en sus manos más de 15.000 documentos que no ha revelado, y nada menos que el Pentágono está demandando ahora que el sitio les entregue el material y borre lo que tiene online.

“Estamos pidiéndoles hacer lo correcto”, dijo el vocero del Pentágono Geoff Morrell. “Esperamos que honren nuestras demandas”, agregó, indicando que el único propietario legal de esos documentos es el gobierno de Estados Unidos y que el material fue robado.

Morrell afirmó que la publicación de los documentos secretos (que incluyen información sensible como nombres de informantes) ya han causado daño en la guerra, y urgió a WikiLeaks a borrar permanentemente los documentos de su web para minimizar los daños futuros.

El vocero dijo además que 80 expertos de inteligencia del gobierno están revisando uno por uno los 70.000 documentos filtrados, y están notificando a todos los afganos y gobiernos extranjeros que puedan estar en riesgo debido a la publicación de estos datos.

La semana pasada, mandos militares incluso acusaron a WikiLeaks de ser responsable de la muerte de tropas y contactos en Afganistán que quedaron expuestos por la filtración.

Se trata de acusaciones muy graves que una vez más catapultan a WikiLeaks al centro de la polémica. Lamentablemente para el Pentágono, una vez que algo apareció en Internet, es virtualmente imposible borrarlo. Nadie sabe cuántas copias de los documentos que WikiLeaks subió se diseminaron y replicaron en otros portales.

Por otro lado, perseguir al sitio para cerrarlo, como parece querer hacer el gobierno estadounidense, tampoco se ve como una solución viable. La web ya se mudó a Islandia para evadir las leyes de Estados Unidos, e incluso tiene ofertas de protección en caso de que algo salga mal.

El mensaje del Pentágono parece una advertencia (¿o amenaza?) final. Queda ver qué es lo que responde ahora WikiLeaks.

Vía: Fayer Wayer

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